El castillo de Neuschwanstein en Alemania

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Neuschwanstein

Neuschwanstein… no, no se trata de un trabalenguas. El idioma alemán tiende a unir varias palabras en una sola y ése es el resultado de “nueva piedra de cisne”. La construcción fue un encargo del entonces rey de Baviera, Ludwig II, considerado por muchos como “extravagante” o “el rey de cuento de hadas” o “retraído” (“loco” solamente se lee en wikipedia en español, ya que los alemanes lo tienen muy en estima como para llamarlo así) y se encuentra (el castillo, no el rey) en Baviera (por supuesto) en Füssen. El rey Ludwig II utilizó el lugar para retirarse de la vida pública y como refugio.

Se trata de una de las construcciones más visitadas y fotografiadas de Europa con aproximadamente 1,3 millones de visitas anualmente. Una vez muerto el rey, siete semanas más tarde, el Neuschwanstein se abrió al público.

Ludwig II, rey de Baviera desde 1864, dirigía en mayo de 1868 las siguientes líneas a su idolatrado Richard Wagner:

“Tengo la intención de hacer reconstruir la vieja ruina del castillo de Hohenschwangau en el desfiladero del Pöllat al estilo auténtico de los antiguos castillos alemanes, y tengo que confesarle que me alegra mucho poder llegar a habitar allí algún día (en tres años); varias habitaciones de invitados, desde las que se disfruta de una panorámica magnífica, con el majestuoso Säuling, la cordillera del Tirol y más allá la llanura, serán acondicionadas confortablemente y con carácter acogedor; Vd. le conoce, a ese mi admirado huésped que quisiera alojar allí; el lugar es uno de los más bellos que se puedan encontrar, inaccesible y sagrado, un templo digno para el divino amigo, por el que florece la única gloria y la verdadera bendición del mundo. También encontrará reminiscencias de “Tannhäuser” (Sala de los Cantores con vistas al castillo de fondo), de “Lohengrin” (patio del castillo, corredor abierto, camino a la Capilla); en cada detalle será este castillo más bello y acogedor que el castillo de abajo, el de Hohenschwangau, que cada año se profana con la prosa de mi madre; se vengarán los profanados dioses y arriba estarán con nosotros en alturas escarpadas, envueltos en el éter.”

Para el momento en el que se construyó el Neuschwanstein, los castillos para defenderse de ataques de la época feudal ya no eran necesarios. El objetivo del rey Ludwig II era meramente estético y nació de su fantasía. Poco funcional, de difícil acceso, con referencias continuas a la mitología medieval, se erigió lentamente el castillo Neuschwanstein, como capricho del rey de Baviera.

En contra de lo que se dice normalmente, Ludwig II pagó todos los proyectos de construcción de su propio bolsillo y de los ingresos como monarca, recibidos del estado. La caja del estado no fue tocada para sus construcciones personales. Sin embargo, la construcción fue creciendo y evolucionando a medida que se iba realizando, y el rey necesitó pedir más préstamos para su finalización. En el año 1883 tenía deudas por 7 millones de marcos, lo que lo llevó a una abdicación obligada del trono de Baviera. Luego de su muerte fue abierto al público, y con el dinero de las entradas, pudo terminar de pagarse el crédito y finalizar su construcción.

2 comentarios

  1. anrafera dice: Responder

    Que preciosidad de castillo! Gracias por acercarnos estos lugares con encanto.
    Saludos y felicitaciones por el blog.
    Ramón

  2. José Carlos DS dice: Responder

    La verdad que el castillo de Neuschwansten es una pasada, desde luego Wall Disney cogió un buen referente para imaginar el castillo de Disney 😀

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