La ciudad prohibida en Pekín

Ciudad Prohibida

La ciudad prohibida en Pekín

Por más de 500 años la Ciudad Prohibida funcionó como hogar de los emperadores de China desde la dinastía Ming hasta el final de la dinastía Qing. Fue construido entre los años 1406 y 1420, contando con 980 edificios ocupando una superficie gigantesca en el centro de Pekín. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad en la década del 80, y es considerada como el conjunto de estructuras antiguas de madera en el mundo. Se dice que se necesitaron más de un millón de trabajadores y utilizaron madera y mármol especial para su construcción.

A lo largo de los 500 años de historia activa de la Ciudad Prohibida se sucedieron incontables acontecimientos de importancia para la historia de China. En el año 1644 el palacio fue capturado por fuerzas rebeldes y hubo un cambio forzado de dinastía (de la Ming a la Shun) para inmediatamente pasar a la dinastía Qing, con daños en la Ciudad Prohibida en ese último cambio.

Ya más cerca en la historia, en el año 1860, durante la segunda guerra del opio (conflicto entre China, por un lado, y Francia y Gran Bretaña e Irlanda, por el otro, por cuestiones económicas y comerciales) la Ciudad Prohibida fue ocupada por fuerzas anglo-francesas hasta el final de la guerra.

En el 1900, durante el levantamiento de los bóxers (una rebelión surgida de los tratados desiguales surgidos de las guerras del opio, descontento ante las continuas invasiones occidentales y japonesa en la China de la débil Dinastía Qing, teniendo como beligerantes a China por un lado y a ocho naciones del otro, Francia y Gran Bretaña, nuevamente entre ellos) la emperatriz huyó de la Ciudad Prohibida, siendo ocupada por las fuerzas de las ocho naciones, hasta el año siguiente.

La Ciudad Prohibida dejó de ser el centro político de China con la abdicación de Puyi (de la película “El último Emperador”, ver más abajo) en el año 1912. El considerado “último emperador” pudo continuar viviendo en el palacio hasta que fue expulsado en 1924 por un golpe de estado.

En 1933, Japón invadiría China, obligando a trasladar todos los tesoros de la Ciudad Prohibida. Ya en 1949, tras el establecimiento de la República Popular de China, se provocaron ciertos daños al antiguo palacio imperial como sucede en toda revolución social, con las antiguas clases predominantes.

En la actualidad se puede visitar la ciudad que funciona como museo, siendo los precios para entrar de 40¥ o 60¥, según la época del año.

Deja un comentario