La Torre Eiffel de París

La base de la torre Eiffel con el Campo de Marte y la Escuela Militar al fondo
Su construcción paso a paso

La Torre Eiffel

Criticada por muchos ciudadanos de París y un gran grupo de artistas incluso desde antes de su construcción, tajándola de una gran “monstruosidad de hierro”, la Torre Eiffel es ahora el símbolo más importante de Francia, representándola internacionalmente. Alcanzó las 250 millones de visitas en el año 2010.

Origen del proyecto

El monumento fue construido para una exposición universal de saberes científicos de gran importancia que tendría lugar en París en el año 1889, que también marcaba los cien años de la Revolución Francesa.  

La Exposición Universal era un evento de gran importancia (y lo sigue siendo en la actualidad) para mostrar los avances tecnológicos a la comunidad internacional. Esta feria tenía un costado político, ya que al tener la posibilidad de mostrar a las otras naciones sus avances en las áreas de las ciencias, se podía imponer, en cierta medida, su superioridad frente a las demás potencias.

La construcción desata una controversia entre muchos artistas de la época, llegándose incluso a imprimirse artículos de carácter propagandístico para difamar al monumento. Entre sus detractores más importantes se encuentran Guy de Maupassant, Charles Gounod, Victorien Sardou, Charles Garnier, François Coppée, Sully Prudhomme, Leconte de Lisle, William Bouguereau, Alexandre Dumas (hijo), Ernest Meissonier, Joris-Karl Huysmans y Paul Verlaine.

La torre fue construida en dos años, dos meses y cinco días, más del doble de lo previsto en los planes, gastando también más del doble del presupuesto planificado. La estructura fue la construcción más alta del mundo por más de 40 años, hasta que fue superada en el año 1930 por el Chrysler Building en Nueva York.

El efecto impactante de la torre en el pueblo francés dura poco, y se la visita cada vez menos. Es recién a partir del año 1960, con el auge del turismo internacional que la Torre Eiffel alcanza el éxito masivo internacional del que aún disfruta.

Roland Barthes describe esta dicotomía de amor y odio que se siente por el monumento desde un punto de vista simbólico:

«Mirada, objeto, símbolo, la torre es todo lo que el hombre pone en ella y que todo es infinito. Espectáculo mirando y mirando, edificio inútil e irreemplazable, mundo familiar y símbolo heroico, testigo de un siglo y monumento siempre nuevo, objeto inimitable y sin cesar reproducido, es el signo puro, abierto a cada tiempo, a todas las imágenes y a todos los sentidos, la metáfora sin freno; a través de la torre, los hombres llevan esta gran función de la imaginación, que es su libertad, ya que ninguna historia, por muy sombría que sea, jamás pudo quitársela».

Roland Barthes, La Tour Eiffel, Editorial Delpire, 1964.

 

2 comentarios

  1. Judith Ann Mcdermott dice: Responder

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  2. Matthew R Giese dice: Responder

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